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¿QUÉ SABES DE...?
Francisco de Goya y Lucientes

Tras la cornisa de la parada de Bus, sita en la calle D. Jaime I, existe un monumento dedicado a un célebre aragonés. Ocupa un lugar preferente en la plaza del Pilar.

El amplio perímetro dedicado a él consta de su propio monumento, una fuente muy amplia, y varias figuras salpicadas por el terreno que, a ras de suelo, invitan a los paseantes a fotografiarse junto a ellas.

Hablar de don Francisco de Goya y Lucientes, es hablar de un Artista por excelencia, donde los haya.

Zaragoza no sólo le rinde homenaje por haber sido un extraordinario pintor de los siglos XVIII al XIX; lo hace porque además vivió los horrores de la Guerra de La Independencia contra los franceses, y que tan magistralmente reflejó en muchos de sus lienzos, con escenas de tan cruel y terrible experiencia; convirtiéndose de este modo en una especie de Cronista Gráfico de la época.

BREVE BIOGRAFÍA:

Francisco de Goya y Lucientes. Natural de Fuendetodos; localidad situada al sur, a unos 44 kilómetros de distancia de la capital zaragozana. (30 de marzo de 1746) Falleció en Burdeos (Francia) la noche del 15 al 16 de Abril de 1828)

En su localidad de nacimiento, se le rinde homenaje mediante una lápida conmemorativa y dos bustos; uno de ellos realizado por el escultor Julio Antonio.

Su casa natal, ha sido restaurada tras los deterioros sufridos durante la Guerra Civil Española, al ser objeto de sendos pillajes y saqueos.

Hoy se utiliza como museo dedicado al pintor.

Dada su larga trayectoria artística, y al ser autor de varias obras en la Basílica del Pilar, siendo una de las más destacadas, la bóveda Regina Martyrum, entre los años 1780 a 1782. Obra que no gustó a su mentor en la Corte de Madrid, Francisco Bayeu, y tuvo disgustado al Cabildo de La Seo. (Parece ser que estos malestares se debieron a que Goya dió en aquélla obra rienda suelta a su gusto e imaginación, desoyendo otras indicaciones).

Sobre su infancia poco se sabe. Estudió en las Escuelas Pías, y a los 14 años estuvo de aprendiz con un gran pintor, aunque poco conocido: José Luzán.

Viajó a Madrid con el propósito de obtener una beca de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Lo hizo en dos ocasiones, espaciadas por tres años una de otra, en ambas ocasiones fracasó.

Precisamente en Madrid es donde conoció e hizo gran amistad con Francisco Bayeu. En 1774 contrajo matrimonio con Josefa, hermana de éste.

Bayeu influyó mucho en los principios artísticos de Goya. Al tiempo, Bayeu le introdujo en la Corte, y en 1789 fue nombrado pintor de cámara por Carlos IV. Diez años más tarde, en 1799, era ascendido a primer pintor, junto a Mariano Maella.

Su inquietud y aspiraciones hasta encontrar su propio estilo, le llevaron a emprender varios viajes. Uno de ellos fue a Italia (1769-1771). En su estancia visitó, además de Roma donde estuvo alrededor de dos meses, Bolonia, Ferrara, Génova, Módena y Venecia.

Poco antes de abandonar Italia para regresar a Madrid, participó en un concurso organizado por la Real Academia de Parma, donde obtuvo una mención.

Una vez en España, se instaló en Zaragoza.

Fue entonces cuando pintó los frescos de la bóveda del coreto, en la Basílica del Pilar. También pintó murales en el Palacio de Sobradiel y óleos en la iglesia Aula Dei en la Cartuja. (1774)

Sin embargo Goya prefería vivir en Madrid.

De modo que no tardó mucho tiempo en viajar a la Capital e instalarse casi de forma definitiva.

Se instala (1775) en la casa de su cuyado, Francisco Bayeu, trabajando para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, hasta 1792.

No fue su único trabajo, puesto que en la Corte tuvo muchos encargos. De entre ellos cabe citar, Carlos III cazador, retrato de los Duques de Osuna con sus hijos, retrato de la Marquesa de Pontejos...

El estilo que marcaba entonces en sus obras estaba muy influenciado por el estilo de Velázquez, a quien admiraba mucho.

Famosas son sus obras: La Maja Desnuda y La Maja Vestida (1800-1803)

La historia quiso marcar muy duramente a Goya. La Guerra de la Independencia le atrapó de lleno y fue testigo de muchos sucesos, dramáticos, crueles y sangrientos.

De estos sucesos surgió su obra, Los Fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío y la Lucha de los Mamelucos. Ambas obras se conservan en el Museo del Prado (Madrid), así como otras muchas más de diferentes épocas, estilos y materiales.

Finalizada la Guerra de la Independencia, Goya quedaba relegado de su cargo como primer pintor de la Corte, asumiendo éste, el valenciano Vicente López.

Los encargos que recibía eran cada vez menos. Esto propició que sufriera reveses económicos, por lo que decidió viajar a Francia para instalarse allí (1824).

Fue en Burdeos donde trabajó en una técnica, por entonces prácticamente desconocida: la Litografía.

Con ella realizó numerosas obras recogiendo escenas taurinas. Fueron consideradas las mejores del género.

En 1827 pinta lo que se cree su última obra: La Lechera de Burdeos (Conservada en el Museo del Prado). Obra que según los críticos expertos, representa el inicio del impresionismo.

Al año siguiente, en Burdeos, fallece.


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