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Un paseo Rápido (9)
La Calle Alfonso I.
Decir sobre el personaje a quien está dedicada esta calle, que es ni más ni menos a un Rey
Aragonés; éste, en el año 1118 reconquistó Zaragoza a los Almorávides, rescatándola así de su dominio.
Esta calle se convirtió en peatonal durante el último cuarto del siglo XX. En lo que se refiere a comercios los
hay de todo tipo y categoría. Si decide llevarse un recuerdo de la ciudad, es quizás la calle más indicada para adquirirlos.
Decir
que se trata de la calle más emblemática, es porque se convierte en la principal vía de tránsito para las grandes celebraciones y festividades; tales como el Día Grande de la Fiesta del Pilar, Carnavales, Semana Santa, Cabalgata de Reyes Magos, etc.
Desde la posición que se muestra en la fotografía, dejamos a nuestra espalda la Plaza del Pilar. Y al fondo, saldríamos al Coso. Girando a la izquierda llegaríamos a la mismísima
Plaza de España.
Si se pretende tomar un Bus Urbano, sería el lugar adecuado para hacerlo pues es nudo de enlace de muchas líneas. Igualmente, si se necesita un taxi será hacia allí donde dirigir los pasos. A partir de aquí comprenderá mejor por qué dije antes que Zaragoza es una ciudad de contrastes. La calle
Alfonso I es, además de popular y
emblemática, calle de mucho movimiento. El ir y venir de gentes es constante y en ocasiones se convierte en muchedumbre.
No es para menos si tenemos en cuenta las numerosas oficinas de gestorías y bufetes de abogados y procuradores existentes en la calle Alfonso I.
El reguero de estos profesionales es incesante motivado además porque recientemente trasladaron el Registro Civil del Juzgado a esta calle. Y, a media altura de esta calle, es por donde vamos a sumergirnos en nuestro paseo.
Quiero mostrarle una zona encantadora. No es muy visitada a pesar de que sí es muy conocida por los zaragozanos.
Frente a la calle Contamina, queda la calle Jusseppe Martínez que es por la que vamos a entrar.

Aquí encontramos el primer contraste. Abandonamos Alfonso I, calle relativamente ancha y de mucho movimiento peatonal, y descubrimos una calle estrecha y casi desierta.
Aunque la realidad es que la inmensa mayoría de las calles lindantes con Alfonso I reúnen estas características.
Calles estrechas, edificios no muy altos (entre tres y cuatro alturas), que les dan una apariencia casi rústica, e incluso, pintan aires medievales. |