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Un paseo Rápido (17)

Su construcción data de la primera mitad del siglo Primero después de Cristo. El inicio de la gran obra fue durante el mandato del
emperador romano Tiberio, y concluyeron bajo el mandato del también gobernador romano Claudio.
Ocupaba una extensión de siete mil metros cuadrados, siendo su diámetro de ciento seis metros. Se convirtió en uno de los Teatros más importantes de toda Hispania.
Los restos del Teatro estuvieron ocultos en el subsuelo de Zaragoza, hasta que en el año 1974 una remodelación de la calle los descubrieron.
Enseguida se puso el entorno en manos de expertos arqueólogos que realizaron las prospecciones necesarias para su recuperación.
La zona visible de estos restos romanos puede contemplarse desde la misma calle Verónica; y la visita a ellos a través de las pasarelas debe hacerse desde la calle San Jorge, a la altura del número 14, que es el
edificio municipal dedicado a museo de este entorno.
Lo que en la época de su esplendor eran las gradas (en la clásica forma de semicírculo) así como el acceso a ellas estaba recubierto con losas de mármol.
En el siglo III, el Teatro fue desmantelado y gran parte de los materiales con el que fue construido se reutilizaron para otros edificios, así como para reforzar la muralla de fortificación de la ciudad. Motivo por el que su aspecto ofrece la
apariencia de deterioro.

Recorremos ahora la calle Pedro Joaquín Soler en dirección a calle
San Jorge donde podremos optar por entrar a visitar el museo del
Teatro Romano, o contemplar el magnífico entorno de este punto de la ciudad. |